JUECES
Una prueba de atletismo está integrada por diversos jueces
encargados de garantizar el buen funcionamiento de las pruebas y la validez de
las marcas, velando por la aplicación coherente de
la normativa internacional.
Para las carreras, el juez-árbitro coordina al jurado para que se
respeten las diferentes reglas de las competiciones. El juez de salida es responsable de asegurar el correcto
inicio de las carreras, especialmente en la colocación de los atletas o en el
posicionamiento en la salida. También vigila cualquier salida en falso, expulsando al atleta cuando
haga la falta. Los comisarios de carrera deben notificar al juez cualquier
interferencia al reglamento durante el desarrollo de las carreras,
especialmente en los casos de invasión de la «calle» próxima en las carreras de velocidad,
mal franqueo de obstáculos, empujones, o mal traspaso del «testigo». Los jueces de meta determinan la
clasificación de los atletas tras cruzar la línea con la primera parte del
cuerpo (hombro o torso). El jurado de la carrera es secundado por los
cronometradores oficiales que
necesariamente tienen que tener una herramienta para la medición automática a
una centésima de segundo y un anemómetro.
Los concursos de
saltos y de lanzamiento también son supervisados por el árbitro. Está asistido
al menos por cinco jueces responsables de verificar la marca y la validez de la
prueba y de la medición al centímetro de la marca del atleta. Una prueba es
válida cuando el juez levanta una bandera blanca, inválida si es una bandera
roja. Al final de las pruebas, el juez establecerá una clasificación definitiva
y acompañará a los ganadores al podio.
